
Todo lo que decimos (o hacemos) acarrea consecuencias. Si viajamos en el tiempo y matamos una hormiga prehistórica de seguro en el presente desataremos un desastre en la cadena evolutiva. No existirán las hormigas, ni los osos hormigueros; no existirán esas tribus del amazonas que usan las hormigas como repelente para mosquitos (de seguro morirán de dengue o alguna fiebre extraña) ¡y peor!, existirán insectos gigantes que, a falta de enemigos naturales como las hormigas, evolucionarán y nos verán como su comida. Viviremos escondidos bajo tierra, construyendo túneles y saliendo en grupos para evitar ser comidos, nos reducirán a la nada misma. ¡Todo por la hipotética no existencia de las babosas hormigas!.
Ahora haga una transposición de lo anterior a la vida real. Luego dese cuenta de que hasta el más pequeño de los fuegos, es capaz de incendiar todo un bosque.